Festividades Judías

Tu Bishvat y el Pueblo Judío

El cielo todavía está nublado y el invierno ha llegado ya a su pico y de pronto llega Tu Bishvat, anunciando las primeras señales de la primavera

Tu Bishvat y el Pueblo Judío
Nuestros Sabios enseñan que Tu Bishvat es el Año Nuevo de los Árboles. Vemos que el nacimiento de los nuevos pimpollos cae justo en medio del invierno. Los árboles todavía están desnudos y el frío se siente en cada rincón. Entonces ¿por qué esta fecha es símbolo de florecimiento?

A lo largo de la historia de la humanidad, una gran cantidad de culturas florecieron y llegaron al pico de su éxito pero gradualmente se fueron desintegrando, sin dejar rastro.
El imperio egipcio, el asirio, el babilonio, el persa, el griego, el romano y el otomano, la Alemania Nazi y la Unión Soviética comunista – todos fueron grandes potencias mundiales que un día se vinieron abajo y desaparecieron. Pero en las mismas páginas de la historia, una pequeña y débil nación sigue adelante.
Los imperios caen y perecen pero esa pequeña nación sigue firme en pie. Todas las tormentas, las guerras, los decretos y las aniquilaciones que se perpetraron en su contra no lograron vencerla. Sobrevivió épocas difíciles y cuando parecía que no había quedado nada de ella, otra vez volvió a florecer y a crecer.
Este es un pueblo que desafía el tiempo. Es el pueblo judío. ¿Cuál es el secreto de su existencia? ¿Cuál es el espíritu que los llena de vida? El secreto está en el versículo: “Porque el adam, hombre, es el árbol del campo” (Deuteronomio 20:19). Nuestros Sabios nos dicen que siempre que aparece la palabra adam en la Biblia, se refiere específicamente al pueblo de Israel.

Por lo tanto, esto nos enseña que el pueblo judío es comparado a un árbol.

Al entender el secreto de la existencia del árbol entenderemos también el secreto de la supervivencia del pueblo judío. El árbol subsiste a pesar de todas las tormentas, el calor abrasador y las épocas sin agua, porque sus raíces han penetrado bien hondo en la tierra, que nutre y estabiliza al árbol en los momentos difíciles. Ese es también el secreto de la existencia de nuestro pueblo: que está firmemente conectado a sus raíces, a las generaciones anteriores.

Después de todo, nuestro pueblo es el único pueblo que puede mirar atrás cuatro milenios y enorgullecerse de seguir existiendo. Nuestros Sabios cuentan que Tu Bishvat, el Año Nuevo de los Árboles, cuando los árboles están desnudos y el invierno está en su punto máximo, es testimonio de nuestra mismísima existencia.
A primera vista, el árbol es algo inerte, pero mientras esté conectado a sus raíces, seguirá floreciendo en primavera. Lo mismo ocurre con el pueblo judío. Aunque pasemos por épocas difíciles, por días de sufrimiento y torbellino, mientras sigamos conectados a nuestras raíces espirituales, a la Torá de nuestros antepasados, seguiremos floreciendo y prosperando con enorme vitalidad y gloria.
 
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