Festividades Judías

¿Por qué festejamos Jánuca durante ocho días?

El milagro del aceite duró siete días. Entonces ¿por qué festejamos Jánuca durante ocho días?

¿Por qué festejamos Jánuca durante ocho días?
Jánuca es una conmemoración al milagro de la vasija de aceite, “que solamente tenía aceite para un solo día pero se produjo un milagro y sirvió para encender las velas durante ocho días”. Y entonces surge la pregunta: si el milagro del aceite duró siete días, entonces ¿por qué festejamos Jánuca durante ocho días?
Esto fue lo que respondieron los grandes del judaísmo:
  1. El primer día – fue designado como una festividad por el milagro de la victoria en la guerra, cuando el 25 de Kislev los judíos pudieron descansar de sus oponentes, igual que sucedió en Purim. El resto de los días se conmemora el milagro del aceite.
  2. El hecho de haber encontrado una vasija de aceite puro con el sello del Sumo Sacerdote – el Cohen Gadol – después de toda la destrucción que dejaron a su paso los griegos en el Templo Sagrado durante tres años – eso en sí mismo es un gran milagro, que se conmemora el primer día. El resto de los días se celebra el milagro del aceite.
  3. Los jashmonaim dividieron el aceite de la vasija en ocho días, para que la Menorá pudiera estar encendida un rato cada noche, y se produjo un milagro, porque de esa cantidad pequeña de aceite la menorá siguió encendida toda la noche, y así un día tras otro, durante ocho días.
  4. Después de que los jashmonaim colocaron el aceite en la Menorá, la vasija de aceite seguía llena de aceite como al principio, y eso ya fue un milagro que se percibió ya en el primer día.
  5. Antes de que los griegos prohibieran la circuncisión, que fue la más dura prohibición contra los judíos, porque implica un incumplimiento del pacto, cuando los jashmonaim vencieron a los griegos, todos se alegraron enormemente por poder reanudar la práctica de la circuncisión, que se lleva a cabo el octavo día de vida del bebé y por eso se celebra ocho días.
  6. Los griegos querían extirpar del corazón de Israel la emuná en que Hashem dirige el mundo con Su Divina Providencia y trataron de hacerles creer que todo en el mundo se conduce únicamente según las leyes naturales. Y ya había muchos israelitas que creían en esas opiniones falsas. Pero cuando todos vieron el milagro de la vasija de aceite, que es algo completamente sobrenatural, todos entendieron que todo es por Providencia Divina de Hashem y por eso decimos en Jánuca: “Bnei Biná – iemei shemoná kavú…”. Los que entendían establecieron ocho días”, o sea, debido a que entendían una cosa a partir de otra: a partir del milagro, entendieron que el aceite que arde por las leyes naturales, ¡eso también es un milagro!
  7. Los jashmonaim no perdieron la esperanza y encendieron también el primer día, a pesar de que la Torá habla de una “lámpara eterna” y ellos sabían que al día siguiente no tendrían con qué encenderla. Y ese es el milagro que sigue manteniendo vivo al pueblo judío a través de sus generaciones y de sus exilios: porque si se hubieran puesto a calcular qué iba a suceder al día siguiente, no iban a durar ni un solo día, pero el pueblo de Israel no hace “cálculos” sino que depositan toda su confianza en su Padre Divino y cada cosa pequeña que tienen que hacer, la hacen con alegría y con emuná simple e inocente.
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