Judaísmo

Me cuesta moverme pero puedo hacer bondad con los demás

Socios en Bondad

Me cuesta moverme pero puedo hacer bondad con los demás
Estoy envejeciendo y me cuesta cada vez más moverme, porque mi salud se va deteriorando, pero D-os sigue enviándome oportunidades de hacer bondad con los demás.

Una señora iba a trabajar en mi casa a cambio de una remuneración pero la cosa se posponía de un día para el otro. Ella tenía que venir a cierta hora y cuando no vino, me llamó su marido para decirme que ella había tenido que cancelar la cita, que le habían recetado un nuevo remedio que no la dejaba dormir y la hacía sentir desorientada. Yo le pedí al marido el nombre hebreo de ella y el nombre de su mamá para organizar un rezo para ella. Doné dinero a una mujer que vive en Israel que va a las tumbas de los tzadikim para rezar por la curación de muchos enfermos. Hice una transferencia bancaria para pagarle a esa mujer para que rece por esta señora en Israel.

Tengo una vecina que tiene muchas deudas y que necesita un préstamo por un tiempo. Ella y su familia están resolviendo la cuestión de una herencia y no van a tener problemas para devolver el préstamo una vez que se lleven a cabo todos los asuntos burocráticos. Así que le hablé a mi amiga del tema y me dieron información acerca de un préstamo sin interés de un gmaj (sociedad de préstamos). Si bien yo no pude ayudarla con un préstamo, pude darle la información que le hacía falta.

Me dejaron un paquete al lado de la puerta. En realidad deberían haberlo dejado a una cuadra de distancia así que llamé a la empresa de correo que me dio las gracias por haberles avisado. Enseguida vinieron y le llevaron el paquete a la persona indicada.
La gente piensa que para hacer actos de bondad hace falta hacer algo extraordinario pero en realidad todos estamos rodeados de oportunidades de ser bondadosos. Si abrimos los ojos vamos a ver cuántas formas de ser buenos nos da D-os en la vida cotidiana.

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