Torá y Ciencia

Según el judaísmo ¿las sirenas existen?

Los lectores preguntan: ¿Qué dice el Talmud con respecto a las sirenas, las criaturas mitad mujer mitad pez? ¿Existen realmente? Y en caso de existir, ¿tienen un alma?

Según el judaísmo ¿las sirenas existen?
Es muy posible que hayan visto alguna vez fotos de sirenas. No son reales. Son inventos, combinaciones de miembros de monos con partes de peces. El primero en hacer esto (P.T. Barnum) las usó para una exhibición de circo, ganándose un buen sustento durante muchos años.

Pero en realidad la creencia en las sirenas se remonta a la antigüedad. Los marinos alegaban haber visto sirenas y es posible que se haya tratado de morsas o de otros grandes mamíferos acuáticos que vistos desde lejos o bajo el agua parecían ser sirenas. La gente alimentó este concepto con el hallazgo de animales extraños. Por ejemplo, el rinoceronte fue descripto como si tuviera una armadura de metal. Hasta las personas más sabias confiaban en la información que daban los turistas y los marinos, ya que esa era la única fuente de información disponible.
Ahora, volviendo al tema de las sirenas, ¿los sabios las mencionan?

En el Talmud no se hace mención expresa de las sirenas. La única fuente a la que apunta la gente es allí donde los sabios describen el delfín. En el Tratado Bejorot 8ª dice: “Los delfines procrean como el hombre. ¿Qué son los delfines? Rav dice que son los hijos del mar”.

Existen criaturas cuyo torso sea como el torso humano? Es más lo que no se sabe que lo que se sabe. Hasta las criaturas gigantes, como el gran calamar, que cuenta con cierta evidencia científica de su existencia y se estima que mide más de 14 m de largo, aún no ha sido avistado.

Sea como fuere, incluso si alguna vez llegan a encontrarse criaturas marinas que se parecen al ser humano, esto no va a cambiar la ciencia. Al fin y al cabo existen muchas clases de monos que se parecen al hombre y muchas otras criaturas que se parecen las unas a las otras. En cuanto a si tienen o no tienen alma, la Torá dice que la única criatura que tiene un alma Divina es el ser humano, tal como dice: “Él insufló en su nariz un espíritu viviente” (Génesis 2:7). Por lo tanto, incluso si existen criaturas que se parecen al ser humano, son solamente criaturas, sin un alma humana”.
 
 
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